ANDRÉS TRAPIELLO: AYER NO MÁS ( 2012)

 




Hay hechos que sólo pueden contarse en una novela. Una historia impactante en torno a la memoria y la verdad.

Un niño presencia el asesinato a sangre fría de su padre en los primeros días de la guerra. Setenta años después reconoce de forma fortuita en una calle de León a uno de los que participó en aquel desmán, un empresario conocido que se niega a confesar dónde lo enterraron. Testigo del encuentro es el hijo de este, José Pestaña, profesor universitario y miembro de una agrupación de la memoria histórica; este enfrentamiento entre víctima y victimario, y el deseo de Pestaña de conocer los hechos tanto como de que se haga justicia le enfrentará a su padre, pero también a quienes tratan de falsear el pasado con tal de justificar sus propios deseos de revancha.

Audaz e implacable con los lugares comunes que existen aún sobre la Guerra Civil, el relato avanza sin tregua en busca de una verdad que paradójicamente desquicia a buena parte de los personajes, pero no a sus principales protagonistas. Estos hallan, en medio de todo, la manera de enamorarse y de celebrar la vida, precisamente porque son libres y no temen llegar hasta el final.


Andrés Trapiello: Ayer no más, ( 2012)


[...] La Historia casi nunca responde a las preguntas decisivas, pero tenemos la obligación de hacérselas al menos de una manera sagaz [...]

( página 38)



[...] A quien hubiese querido permanecer con las víctimas durante la guerra, lo hubiéramos encontrado en Madrid al lado de las personas que resultaban sospechosas a veces  sólo  por llevar sombrero o tener un diente de oro, y en Sevilla únicamente por mostrar callos en las manos; a cualquiera que  hubiese querido estar al lado de las víctimas le hubiese bastado estar al lado delos victimarios de cualquiera de los dos bandos, por no hablar de aquellos que fueron a un tiempo víctimas y victimarios, cosa frecuente en una guerra civil, lo que nos llevaría a compadecerles como víctimas y tener que exigirles responsabilidades como victimarios, y ano confundir con la política con la historia

( páginas 51-52)


[...] durante la guerra por cada bandera republicana había veinte de la Cnt, de la Fai, del Poum, del Pce. de la Ugt, de cualquier partido menos de la República, esto es algo que les chocó incluso a los fascistas cuando tomaban una posición y se apoderaban de alguna: en el frente republicano no había banderas republicanas. Estas estaban sólo en los cuarteles generales o en la retaguardia.

(página 119)



 [...] El error en que hemos incurrido durante tantos años los historiadores a la hora de abordar la Guerra Civil  ha sido, tal y como hemos repetido hasta la saciedad, el de interpretar los hechos a partir de las ideas de dos bandos, buenos y malos, de dos posiciones, una progresista y otra reaccionaria. Sólo así se comprende, que la conducta criminal de unos individuos se justificara o condenara, dependiendo del bando o de las ideas. Esto ha enredado a muchos españoles, durante décadas, incluidos historiadores, en cada uno de los bandos, en el " tú más", más, que en el "yo también".Ya no es legitimo concebir la historia como el movimiento que  necesita del mal para lograr el bien. No podemos reducir las cosas concretas ,los acontecimientos, individuales, a funciones de funciones de un proceso general. 

(página 51)


A quien hubiese querido permanecer con las víctimas durante la guerra, lo habríamos encontrado en Madrid al lado de personas que resultaban sospechosas a veces sólo por llevar sombrero o tener un diente de oro, y en Sevilla  únicamente por mostrar callos e n las manos; a cualquiera que hubiese querido estar al lado de las víctimas le habría bastado con haberse negado a estar al lado de los victimarios de cualquiera delos dos bandos, por no hablar de aquellos que fueron a un tiempo víctimas y victimarios, cosa  frecuente  en una guerra civil, lo que nos llevaría a compadecerles como víctimas y a tener que exigirles responsabilidades como victimarios, y a no confundir la política con la historia

 (páginas 51-52)


[...] Se dirá que las víctimas de la República tuvieron ya su reparación durante el franquismo, pero no es eso lo que reclaman, sino la del Estado y la de toda la sociedad, la de unos y otros, como deberían tener la del Estado y la de toda la sociedad las víctimas del franquismo, no sólo la de los partidos de izquierda. Una placa en las Cortes, como en  el Parlamento alemán, con todos los diputados asesinados por unos y otros, Eso tan sencillo despierta recelos y desconfianzas cada vez que se expone, y da lugar a inacabables porfías [...]

páginas (132-133)


[...] tengo mis sospechas de que la memoria histórica es, en la práctica, un intento de fundar el mito de una España superior a otra, sin tener en cuenta aquello que decía Nietzche al respecto; en la relación a la memora " no hay hechos, sólo interpretaciones". Y que la memoria histórica honra alas víctimas, pero tiene esta desventaja: si la Historia es siempre una reconstrucción incompleta y problemática de lo que ya no es, la memoria colectiva deforma el pasado, omitiendo lo que no conviene recordar o alimentando los deseos de venganza. Y que el debate de la Guerra Civil es más , que ninguna otra, común; la verdad la hacemos entre todos. Pero,  desde que existe internet, es además una tarea urgente con la promesa de un futuro dudosos y la facilidad de obtener información no siempre contrastada, nos estamos distanciando del pasado a toda velocidad, lo que significa que cada vez olvidamos antes o recordamos las cosas de manera superficial o deformada

( páginas140.-41)


[...] Para mi la Historia es la posibilidad del conocimiento, no la de legitimar el presente, aunque no ha perdido la esperanza de encontrar en el pasado algunas constantes en las que reconocer cierto orden que dignifique la vida. Y por supuesto sé que no hay un sentido único y tengo serias dudas de que la Historia debe ser justiciera, porque no creo en ninguna. " Historia ideal" dispuesta por la Providencia [...]


( páginas 142-143)


 […] Nos han contado que la guerra fue una fatalidad. Es la primera gran mentira que compartieron todos ellos, unos y otros, Los que la deseaban estaban por igual en ambos mandos hasta el extremo de que se diría sido decepcionante para ellos que no hubiera estallado- No fue algo que no se hubiera evitado, sino lago que había que propiciar, como parteros de Marte. El periodista comunista Jesús Izcary en una de sus crónicas en Estampa, de agosto del 37, pone en boca de una joven camarada, que llevaba tres días de guardia en el Radio del Oeste, lo que se sentía el 18 de julio en Madrid: “ ¡ Que se subleven! ¡ Que se subleven de una vez! ¡Nos van a matar de sueño! […] 

(páginas 206-207)


 [...]  Tú crees que cuando yo trate de explicarle esta tarde que hubo terror enlos dos bandos, lo entenderá, lo admitirá?

Graciano nos dirá probablemente . Me da igual lo que pasó en la otra parte.El terror que conozco es este fue el que acabó con mi padre. No necesito saber más. Y eso hay que comprenderlo también, pero como hay que comprender a una marquesa de Salamanca para la  que no hubo más terror que el de las chekas que se llevaron por delante a su marido o a su hijo. En ese punto no merece más compasión uno por ser campesino,  que l aotra por ser marquesa,

¿ Te has preguntado alguna vez por ser marquesa. ¿ Te has preguntado alguna vez por qué razón desde el mismo día 18 de julio la empieza como loca  a asesinar?. e diría que todos obedecían aun consigna. Sin, embargo no fue necesario que nadie les dijera nada. Los asesinos sabían perfectamente lo que tenían que hacer, la revolución, y hacerlo cuanto antes era crucial para ellos. Así que unos y otros trataron  de exterminarse sin pérdida de tiempo. Y no pienses que les importaron mucho esas muertes. Unos y otros las encontraban necesarias. la vida no valía anda para un revolucionario. te puedo enseñar banderas de la Fai y de falange , los mismos colores y las dos con una calavera bordada en ellas. Millán Astray  gritó  "¡ Viva la muerte!" ¡ Pero eso venía gritándolo también Durruti desde hacía años! Sólo unos pocos en el bando republicano trataron de detener, a menudo inútilmente y con riesgo de ser acusados de traidores o quintacolumnistas, aquella orgía sangrienta. No desde luego obispos, cardenales ni tantos políticos de los dos bandos. La historia necesitaba todas las muertes, las necesitaba el relato con final feliz en Berlin, Roma o Moscú que les habían contado.

- ¿Me estás diciendo que en las dos zonas las cosas fueron iguales?. El número de víctimas se triplica o cuadruplica en la zona franquista.

- El número no es esencial aquí. ¿ el Holocausto sería amenos grave si hubieran matado a dos millones menos de judíos? ¿ Los responsables de él tendrían que haber sido condenados a la mitad de sus penas por ello? [...] pero hablemos de números: el de las víctimas del franquismo es cuatro veces superior, y cincuenta mil de los republicanos tampoco está mal. A medida que fue transcurriendo la guerra los franquistas tuvieron más y más territorio donde ejercer su  represión. La República no dejó un sólo momento de perder territorio y los sublevados de ganarlo. Si hubiese sucedido al revés, si hubiese sido  la República la que hubiera reconquistad territorio, quizá habría sucedido lo mismo. Si en 1937 los republicanos hubieran conquistado león ¿no hubiera habido chekas que hubo en Madrid o Valencia, en Barcelona. Pero te recuerdo lo que contó Sánchez Albornoz  cuando fue a visitar a Valencia. Le pareció un prisionero y Azaña le confesó que si ganaban la guerra sería un milagro, y que en ese caso los republicanos como el tendrían que sabor de España en el primer barco, " si-nos-de-ja-ban".

( páginas 248-250)

[...] Ahí tienes los casos de don José Castillejo, de Clara Campoamor, de Chaves Nogales. Si hubiesen ganado la guerra los suyos,  que son los nuestros es probable que hubieran muerto en el exilio igual- ¿Tú piensas que habrían dejado volver a Chaves, que dijo que en las Brigadas Internacionales estaba toda la escoria de Europa?

(página 250)




[





Comentarios

Entradas populares de este blog

CLARA CAMPOAMOR: LA REVOLUCIÓN VISTA POR UNA REPUBLICANA .(1937)

LA ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD EN ESPAÑA. DEBATES PARLAMENTARIOS, 1810-1886.