Elena Fortún
BIOGRAFÍA DE ELENA FORTÚN
Encarnación Aragoneses de Urquijo nació el 17 de noviembre de 1886 en Madrid. Fue una escritora española más conocida como Elena Fortún, que se dedico en exclusividad a la literatura infantil y juvenil. Hija de Manuela de Urquijo y Ribacova, que pertenecía a la nobleza vasca, y de Leonardo Aragoneses y Esteban un alarbadero de la Guardia Cívil. Se sabe muy poco de su vida por sí misma. Fue a través de su personaje de Celia por el que se ha podido conocer con más profundidad lo que vivió realmente Encarnación Aragoneses.
Su infancia prácticamente transcurrió en Madrid entre distintas casas dependiendo de la economía de la familia, que no siempre fue buena. Debido a la educación que había tenido su madre, está era muy estricta con Elena y apenas le dejaba jugar con niños que ella considerada inferior a su clase, motivo por el cual su imaginación comienza a crecer, refugiándose en los libros.
La muerte de su padre, a la edad de catorce años, deja en Elena una gran huella. Además, debido a la condición económica que les quedó, su madre y ella tuvieron que mudarse a un lugar más modesto. Estos sentimientos serán expuestos en el libro de Celia madrecita.
El año que falleció su padre coincidió además, con el año que dejo de estudiar en el colegio, para dedicarse a otros estudios dirigidos únicamente a las mujeres. A pesar de ser una mujer que no quería casarse, termino haciéndolo. En 1908 se casó con Eusebio Gorbea un teniente de infantería que siempre había soñado con ser escritor. De ese matrimonio nacieron sus dos hijos: Luis y Manuel, al que todos conocerían como “Bolín”.
El matrimonio entre Eusebio y Encarnación tuvo muchos problemas casi desde su comienzo. Ella estuvo a punto de dejarlo dos veces por grandes diferencias y ambos tuvieron relaciones extramatrimoniales con diversas personas.
Mientras se encontraba al cuidado de sus hijos, fue surgiendo en ella la idea de escribir sus propias historias. Pero, en 1920 sufre una de las tragedias más grandes de su vida y de la que le será casi imposible salir: la muerte, con tan solo diez años, de Bolín, su hijo más pequeño. Tras ese suceso, Eusebio es trasladado a Gran Canaria, algo que a Elena le parece una salvación que le permite huir de un lugar que le trae malos recuerdos.
Gracias a ese cambio, Elena puede volver a encontrarse y a escribir. Empieza a publicar pequeños artículos en el periódico La Prensa. Pero no fue hasta su vuelta a Madrid cuando empieza a publicar de manera seria. En 1928 comienza a escribir para los más pequeños en la revista Blanco y Negro, bajo el seudónimo de Elena Fortún, nombre tomado de uno de los libros de su marido.
Finalmente, el 24 de junio de 1928 la primera novela de la historia Celia Gálvez Montalbán ve la luz. Tuvo un gran impacto en los niños, por lo que la editorial Aguilar se intereso en ella y comenzó a publicar el resto de las obras de esa niña que se cuestionaba todo lo que hacían los adultos.
Fotún representa a unas mujeres que comenzaban a despertar de un largo sueño, en el que no querían ser solo madres y mujeres sumisas y dependientes de un marido, sino lograr la emancipación femenina, darle importancia a la educación como una manera de regenerar y cambiar a la población. A través de sus historias, de sus publicaciones, Elena busca esa independencia económica que las mujeres comienzan a desear. Luchó por mejorar las condiciones de la mujer desde el Lyceum Club, una asociación femenina durante los años veinte y treinta.
Tuvieron diversos problemas económicos al estallar la Guerra Civil Española y durante lo que fue los últimos meses de guerra, en 1939, Elena y su marido decidieron exiliarse, pues aunque no estaban afiliados a ningún partido político, eran republicanos y estaban en contra del régimen que se quería imponer en España. Su hijo y su nuera habían exiliado con anterioridad a Francia.
Fue ese año, 1939, cuando Elena acabó la relación que mantenía con Matilde Ras, una grafóloga defensora de los derechos de la mujer que Elena conoció en la revista Blanco y negro y en la que encontró una amiga y un amor “profundo, pero no exento de sombras”. A pesar de vivir en una época donde la palabra “homosexualidad” o “lesbiana” no eran buenas ni bien recibidas, Elena vivió una intensa relación clandestina ya que para ojos de todo el mundo ella estaba casada y amaba a un hombre.
Aunque su hijo se encontraba en Francia, Elena y su marido partieron hacía Argentina y allí permanecieron hasta finales de los años 40. En esos años siguió escribiendo además de trabajar como institutriz en Salta. En cambio, su marido que había sido militar republicano, no llevaba demasiado bien el exilio. Mientras Elena volvía a España para tratar de lograr una amnistía para ella y su marido, Eusebio decidió quitarse la vida en Argentina, en 1948, lo que supuso para Elena otro golpe.
Tras unos meses dando vueltas por Nueva York, Elena se instala en Barcelona, un lugar donde pasa desapercibida y que no le trae malos recuerdos. Durante los siguientes años permaneció allí escribiendo la historia de Celia y otras historias contadas por hermanos o primos de esa niña que fue creciendo a la vez que lo hacía Elena. También tuvo una importante correspondencia con Carmen Laforet, una joven escritora que había encontrado admiración por sus escritos. Esa admiración acabó por convertirlas en buenas amigas hasta la muerte de Encarnación.
Encarnación Aragoneses o Elena Fortún, siempre había tenido problemas de salud y finalmente, falleció en Madrid el 8 de mayo de 1952, tras padecer un cáncer de pulmón.
BIBLIOTECA BÁSICA. CELIA EN LA REVOLUCIÓN. RNE
La obsesión tiene formas muy diferentes de manifestarse. Y en lo artístico, en lo audiovisual, suele tener el sello de las obras que dan tumbos, bandazos, pasan por problemas y parecen siempre al borde de lo imposible pero nunca dejan de hacerse. Ejemplos hay cientos y ‘Celia’, la serie televisiva estrenada por Televisión Española en 1993, es uno de ellos. En este caso, la obsesión de José Luis Borau por convertir en imágenes las novelas infantiles de Elena Fortún, autora española que creó el personaje entre 1920 y 1930.
Borau es responsable de que los únicos seis episodios de la serie vieran la luz a pesar de los problemas económicos, de las dificultades para convencer al resto de participantes del proyecto, de los episodios pospuestos una y otra vez y de los 8 capítulos que nunca se rodaron. De aquel proyecto difícil nació una de esas series que dan lustre a la etiqueta “para todos los públicos”.
‘Celia’ es una serie histórica, dramática, infantil, fantástica y todo a la vez. Es un cuadro costumbrista de la niña de siete años Celia Gálvez, que vive en Madrid en 1932 al cuidado de sus padres y de una institutriz inglesa, que acaba huyendo de la casa por las humillaciones que sufre de la niña. La llegada de una nueva cuidadora, Doña Benita, servirá para que el mundo de Celia, medio real y medio de fantasía, se haga aún más importante.
José Luis Borau llegó a los libros de Elena Fortún gracias a la escritora Carmen Martín Gaite y se encadiló tanto que trató de convencer a la propia Martín Gaite de que había que llevarla a la televisión. Él quería ocuparse de los aspectos de la producción, de convencer primero a TVE y después de conseguir que la historia gustase también a otras televisiones para poder iniciar un acuerdo de coproducción que la hiciera posible.
Desde el principio, Borau se encontró dificultades de sobra como para desestimar el proyecto: a Martín Gaite los libros originales le gustaban tanto que creía muy difícil llevar a buen puerto la adaptación. Y más: Borau tuvo que aceptar dirigir la serie, pese a haber mostrado su negativa a trabajar para televisión, porque no encontró director que quisiera encargarse y el único que quiso, José Luis Cuerda, proponía una adaptación muy diferente de la del productor. Y después, los problemas económicos de una TVE siempre en el alambre.
Borau explicó a El País que le propuso la serie a Pilar Miró en 1987. Desde que ésta aceptó hasta que la serie se emitió pasaron seis años y los bandazos económicos y políticos del Ente no contribuyeron a hacer de ‘Celia’ un proyecto mucho más agradable.
TVE firmó un acuerdo con las televisiones públicas de Francia, Italia y Alemania para coproducir el proyecto, pero la gran parte de la financiación era a su cargo. Sin embargo, al final fue el propio Borau el que tuvo que poner dinero de su bolsillo para lograr que el proyecto tuviese al menos seis episodios. Se proyectaron 14, con sus guiones correspondientes, pero tras el sexto nunca más se volvió a retomar la idea. De hecho, ese sexto episodio acaba con la promesa de que llegarían más: no fue posible.
‘Celia’ es una delicia de serie por muchas razones: porque las historias originales ya lo eran, desde luego, como se puede comprobar desde que Alianza decidiera reeditar los libros de Fortún aprovechando el tirón de la serie (siete millones de espectadores). También por ese equilibrio mágico con el que se manejan los guiones entre la realidad de unos adultos que Celia no entiende y el mundo propio, fantástico, que se va creando la niña. Y, por supuesto, por la estética de la serie, donde se ve bien el dinero invertido y que consigue encajar todas las piezas: vestuario, fotografía y hasta la música, con Vainica Doble dando otra canción perfecta para una cabecera dibujada por Francisco Molina, quien también ilustró los libros originales.
CAPÍTULOS DE LA SERIE " CELIA"
LA NOVELA DE UNOS Y OTROS
( A PROPÓSITO DE CELIA EN LA REVOLUCIÓN)
A la chita callando Elena Fortún escribió , con Celia en la revolución, una delas grandes novelas de la guerra civl.
Es la novela que hubiera querido escribir Baroja, y no pudo: le faltó conocimiento de primera mano para hacerlo, y la que habría querido escribir Max aub, y no supo, al estar preso él, como tantos otros, de prejuicios y " razones históricas, ya que al fin y al cabo Max Aub formaba parte de una de las dos Españas,. A Elena Forún, ninguna de las dos le servía ni ella les sirvió tampoco, lo que explica en parte que esta obra tardara cincuenta años en editarse, nadie la necesitaba, decíamos.
" Hoy, 13 de julio de 1943, termino de poner en borrador Celia en la revolución", escribe en la última cuartilla Elena Fortún. [...]
¿ Hizo Elena Fortún algunas gestiones para publicar el libro?. Pudo haberlo en Buenos Aires. Pero sin duda le habría granjeado la repulsa de la mayor parte delo exiliados, aunque todos ellos pudieran corroborar los hechos que se narran en él. ¿ Y en Madrid. El Régimen estaba deseando esa clase de documentos para usarlos como propaganda. Recordemos las memorias de la " arrepentida" Regina García, Yo he sido marxista. Pero la censura no habría consentido ni lo que se dice del bando franquista y sus bombardeos ni la confesión de firme de su autora en los valores republicanos y democráticos. Así se lo escribe la propia autora a Inés Field, una amiga argentina, a la. que ha pedido desde España que le envíe algunas cosas suyas que ha dejado en Buenos Aires, pero no "el paquete de Celia en la revolución, que está en borrador, y no debe venir". Por tanto, la novela ni unos ni otros la hubieran aceptado.
ANDRÉS TRAPIELLO.
MADRID, 22 DE DICIEMBRE DE 2015.



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