HENRY BUCKLEY. VIDA Y MUERTE DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA. 1940
Buckley tuvo compañeros de viaje increíbles: nada menos que Robert Capa y Ernest Hemingway, con los que deambuló por los frentes españoles jugándose el cuello en más de una ocasión, siguiendo a las Brigadas Internacionales y viendo morir a muchos amigos, como Dick Sheepshanks, pionero reportero de Reuters. También conoció de primera mano a Dolores Ibárruri y a todos los principales personajes del bando republicano. Como dijo Preston, “tenía un conocimiento profundo del país en el que vivía […]. Te haces una idea real de la España de los años 30”. Y eso le dejó huella. Por ejemplo con sus frases contra su propia religión católica: “Toda mi simpatía estaba con las masas de gente. Estaba impactado y horrorizado por la pobreza de los los campesinos. La brutalidad de la policía y los guardias civiles. No podría reconciliarme con esta religión”.
Tras la victoria de Franco, Buckley huyó hacia Francia con los refugiados; allí los dejó, como apestados por los franceses. Entonces viajó a Berlín para cubrir la eclosión final del nazismo en el poder y más tarde a Lisboa. Para cubrir la Segunda Guerra Mundial dejó atrás su querido Daily Telegraph y abrazó a Reuters, para la que escribió su visión de la guerra, especialmente en la campaña italiana y la carnicería de la Batalla de Anzio y el avance lento y costoso hacia Roma. Luego, con la paz, regresó a España por su experiencia con el idioma y el país y le tocó vivir la durísima posguerra en directo hasta que en los años 60 se retiró para vivir en Sitges. Por desgracia no llegó a ver la restauración democrática: falleció en 1972.
VIDA Y MUERTE DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA. 1940
[...] Aún hoy desconozco el resultado exacto de las elecciones del 12 de abril. Los únicos resultados que he visto publicados concedían unos sesenta mil escaños de concejal a los monárquicos y unos catorce mil a los republicanos. Así, es que, desde un punto de vista aritmético, había sido para la monarquía. Unos meses más tarde me acerqué al Ministerio de la Gobernación para confirmar estos resultados. Me llevaron a los sótanos, y allí me mostraron centenares de paquetes que contenían los resultados telegrafiados desde cada uno de los ayuntamientos de España. Nadie se había molestado en abrirlos. Pregunté porque no se había hecho y cuál era la razón por la que todavía no sabíamos el resultado final de aquellas elecciones que habían cambiado la historia del país. me contestaron que harían falta muchos empleados para realizar el cómputo final y que no estaban disponibles. me pregunto si aquellos dolores han sobrevivido a las bombas incendiarias del general Franco y si alguien en el futuro tendrá la paciencia de hacer ese recuento...[...]
ENLACES A ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS SOBRE HENRY BUCKLEY
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