DICIEMBRE DE DE 1933. INSURRECCIÓN ANARQUISTA EN ZARAGOZA.



 Insurrección Anarquista en Zaragoza. 1933




La decisión de convocar una nueva insurrección se había tomado nada más conocerse el resultado de la primera vuelta de las elecciones de noviembre de 1933, elecciones en las que la CNT hizo campaña por la abstención activa que tuvo cierto impacto en las provincias en las que predominaba el sindicato CNT, como Cádiz, Málaga, Sevilla, Barcelona, Pontevedra, etc. En un Pleno Nacional de la CNT celebrado en Zaragoza el 26 de noviembre, salió un comité revolucionario encargado de organizar la insurreción e integrado, entre otros, por Buenaventura Durruti, Cipriano Mera, Antonio Ejarque o Joaquín Ascaso, muchos de ellos miembros de la FAI.

En diciembre de 1933 se proclamó la insurrección contra la República. Sin embargo, todos los focos fueron controlados rápidamente por la guardia civil y la de asalto. Además de una fuga en una prisión de Barcelona, no se efectuaron ningún tipo de progresos antes de que la policía sofocase la revuelta en Cataluña y el resto del país. Zaragoza, junto al resto de Aragón, la Rioja y algunas zonas del sur vieron triunfar durante unos días el movimiento insurreccional, hasta que la declaración del Estado de Guerra por parte del Gobierno el día 14 de diciembre con la intervención del Ejercito, logró frenar el movimiento.

En Zaragoza, el impacto del movimiento insurreccional tuvo una gran repercusión.

El gobierno inicio el día 7 de diciembre las medidas represivas para impedir cualquier tipo de acto, la CNT no había ocultado sus intenciones y había programado para el día 8 un gran movimiento insurreccional articulado en todo el Estado. Su millón de afiliados y la importante abstención de las elecciones recién celebradas, les avalaban.

El 7 de diciembre en varias localidades del Estado se comenzó a detener a destacados dirigentes anarquistas y a cerrar locales de la CNT, además de reforzar la seguridad.

En Zaragoza se reforzó la seguridad en los centros oficiales y de comunicación. Se clausuraron los locales de la CNT en la ciudad y en los pueblos de la provincia. Se aumenta la vigilancia en las carreteras y en los vehículos que llegan a Zaragoza. Son detenidos más de 70 anarquistas de manera preventiva, entre ellos un grupo de 6 personas que venía de Huesca y entre los que se encontraba el dirigente de la CNT oscense Paco Ponzán.

A pesar de las medidas tomadas por parte del Gobierno, el día 8 explotó la insurrección en Zaragoza encabezada por gente de la CNT y la FAI.

Los primeros hechos narrados en los medios de comunicación fue el hallazgo material de un depósito de explosivos en un piso de la calle Salillas en el barrio de las Delicias, junto a los explosivos, había hachas, pistolas y banderas rojinegras y de la FAI, se detiene a dos individuos, uno de ellos de apellido Monforte.

Los primeros incidentes comienzan a las 20:30 en la calle Hernán Cortés, cuando un camión de fuerzas de Guardia de Asalto intenta detener a un grupo de gente, consiguen coger a tres de ellos, uno lleva un hacha, y los suben al camión, en ese momento un grupo los tirotea desde un callejón y le arrojan una bomba. Comienza el tiroteo entre ambos grupos resultando herido un guardia de asalto.

Desde este momento se abren las hostilidades y durante una semana los tiroteos, lanzamientos de bombas, intentos de quema de iglesias, tanques por la ciudad e incluso muertos será el panorama de una ciudad en lucha y totalmente paralizada por la huelga general insurreccionaría.

Tras el tiroteo en Hernán Cortés la policía encuentra otro piso franco con 30 personas y cantidad de armamento.

Pero las fuerzas de seguridad también sufren su hostigamiento, a un guardia de seguridad que sale de comisaría le lanzan una bomba que le produce heridas leves, al mismo tiempo otra patrulla es atacada en el puente América por dos grupos de 16 personas, repelen la agresión con sus mausers. También en San Juan de los Panetes es tiroteada una pareja de las fuerzas de seguridad.

La situación es de extrema gravedad, y el gobernador manda cerrar teatros, casinos, cafés y bares. También se retiran los buses, taxis y tranvías.

La imagen de la ciudad la describe Heraldo de manera muy gráfica:

“A las 10 de la noche la ciudad aparecía como deshabitada. Por las calles solo se veía a las fuerzas de Seguridad y de Asalto que prestaban servicio de vigilancia”

Pero la noche no impide que sigan los enfrentamientos, a las 12:00 un grupo de la guardia civil se enfrenta a un grupo de personas armadas en los alrededores de la Industrial Química, detienen a un individuo armado y con bandera la de FAI.

La represión sigue adelante y en la cafería Monumental, en la calle Aranda, son detenidas “veintidós extremistas, alguno muy conocido”, según Heraldo.

En Puerta Sancho es detenido otro individuo, también armado y con bandera de la FAI, cuando intentaba cortar el tendido eléctrico.

El primer día se ha saldado con varios enfrentamientos armados, heridos y sobre todo un gran número de detenidos que empiezan a abarrotar las cárceles de la ciudad.

Y esta va a ser la tónica de toda la semana. Siendo los primeros días los más duros.

Graves enfrentamientos con las fuerzas de seguridad desde la iglesia de los Panetes, o donde se atrinchero un grupo insurgente, o también en la Iglesia de San Carlos, intento de quema de iglesias y conventos, como el de la Plz de San Nicolás, o el convento de los Capuchinos, bombas estallando en las Iglesias como en la de San Carlos, la de San Pablo en este última cuando llegan las fuerzas de asalto a sofocar el incendio son tiroteadas.

El segundo día va a ser el más grave de toda la semana, se intensifican los incidentes y atentados. En la zona de la Madalena se da uno de los enfrentamientos más fuertes. Las calles Palafox, Gavín, plaza de la Seo, plazo Aso, calle Liñan son escenario de un importante tiroteo. En el número 27 de la calle Palafox, los insurgentes se hacen fuertes en las azoteas siendo tiroteados los agentes. Tambíen accedieron a la torre del Pilar o la torre del convento de San Nicolás para hostigar a las fuerzas de seguridad. Estas se ven obligadas a instalar un puesto de ametralladora en plena plaza de la Madalena. En esta plaza es detenido uno de los anarquistas más significados de la ciudad.

También están al orden del día las acciones de sabotaje; se quema un camión del Ayuntamiento en la Playa de Torrero y se cortan líneas eléctricas, se arrancan los raíles del tranvía, se derriban varios metros de pretil del puente de Miraflores, se derriban árboles en San José para cortar las carreteras.

No queda más remedio a gobernación que sacar 4 carros de asalto a las calles de Zaragoza, y el Ejército ya empieza a patrullar junto a las fuerzas de seguridad y a los guardias de asalto.

Los tiroteos y enfrentamientos que se llevan a cabo en la calle Boggiero o en el Coso se llegan a trasladar a la Plaza del Pilar, viéndose las autoridades obligadas a cerrar el Templo.

Prácticamente toda la ciudad se ve sumergida en el caos, en la Plza del Portillo también hubo graves enfrentamientos a tiros, en las azoteas de Paseo Constitución se hacen fuertes los insurgentes y tirotean a las fuerzas de asalto.

A los disparos, las barricadas, los sabotajes hay que sumar los incontables lanzamientos de bombas.

Pero la situación no es exclusiva solo de Zaragoza, en Zuera se da un sabotaje de grandes dimensiones, en la línea ferroviaria del expreso de Bilbao es arrancada una vía de más de 30 metros, lo que provocó una grave descarrilamiento con heridos y muertos.

A pesar de que el domingo ya daba Heraldo de Aragón la situación de insurrección como finalizada, los incidentes continuaron durante varios días más con enfrentamiento y sabotajes muy graves. Los días se sucederán con tiroteos en las calles, con intentos de quema de iglesias, nuevos sabotajes en las vía férreas; en Casetas se arrojan varias bombas al paso de un tren. Los tiroteos suenan por toda la ciudad; Macanzaz, calle Manuela Sancho, de nuevo y de forma grave en la Iglesia de San Juan de los Panetes con un grave incendio incluido…

Las cárceles se van llenando y las autoridades se ven obligadas a trasladar presos a Calatayud y Caspe. En Zaragoza la cárcel de Torrero, la antigua cárcel medieval de la Aljafería y la de Predicadores están llena, de esta última se fugan dos presos haciendo un butrón. Hay más de 215 detenidos en 3 días. Y la ciudad necesita refuerzos, llegan 50 nuevos guardias de asalto.

A todo esto, la huelga general sigue paralizando la ciudad de Zaragoza, sin embargo los trabajadores de la UGT se han negado a secundar la huelga y el movimiento insurreccional, el gobernador de se muestra exultante:

“Desmientan ustedes esa noticia, los Unión General de Trabajadores está del lado del Gobierno”

Pero el lunes, 4º día de insurrección, la ciudad sigue paralizada y el despliegue del Ejercito denota la gravedad de la situación y desmiente los intentos de la prensa de vender una situación de normalidad. El ejército se ha tenido que desplegar en Zaragoza, despliegue que detalla la Voz de Aragón:

“A las 7, como se había dispuesto por el general de la Quinta División, fuerzas de las diversas Armas y Cuerpos que integran la guarnición. Servicio del regimiento de Caballería Cazadores nº1 patrullan constantemente por los barrios de Torrero y San José. Los carros de asalto continuaron emplazados en las Plz de Aragón, Constitución, Madalena y en el Coso. También fueron colocadas ametralladoras en la Avenida de la República, Gran Vía y diversos paseos.

Patrullas de los regimientos 22 y 1. Carros 2 recorrían las calles de la ciudad en sus distintos sectores (…) Camiones de la Tercera Comandancia de Intendencia circulaban transportando tropas y utensilios. Montó servicios especiales el Primer Grupo de la 2ª Comandancia de Sanidad Militar. Pontoneros y Zapadores, del Quinto Batallón, artilleros del 9ºLigero, Grupo de Defensa contra aeronaves, Parques del Ejército y Divisionarios dieron guardia y custodia en edificios, establecimientos importantes y lugares estratégicos.”

A pesar de este gran despliegue militar, la insurrección sigue dominando la ciudad, y los tiroteos en el Coso, plaza de la Liberad, en la Gran Vía, en la puerta del Carmen, Avenida de Mayo, calle Inglaterra, calle de Roche, en Paseo Independencia son de extremada gravedad con multitud de heridos. El barrio de las Delicias quedó incomunicado por los graves enfrentamientos y tiroteos.

También se han formado barricadas y se han arrancado adoquines en la San Pablo, Boggiero y Mayoral.

En la estación de Cariñera se arrojan bombas contra un tren, también el tren rápido de Madrid-Barcelona recibe bombas incendiarias que provocan un pequeño incendio, se lanza un cambión contra las vías férreas…la circulación adolece de gran anormalidad por los distintos sabotajes.

Un carro de combate ha volcado en la plaza Libertad. La zona de San Pablo se ha quedado a oscuras por los sabotajes al alumbrado eléctrico.

Se prende fuego en convento de Religiosas de San Francisco. La ciudad sigue parada por la huelga, no llega ni la prensa de Madrid o Barcelona… la situación está muy lejos de ser normal.

El martes 12 sigue la situación de gravedad aunque, según la Voz de Aragón, los enfrentamientos son menos graves que en los días anteriores, aunque la ciudad sigue paralizada por la huelga general, a pesar de la orden de UGT a sus afiliados de seguir en sus puestos de trabajo. Se aumenta la vigilancia en los barrios extremos; Delicias y San José, y la fuerza pública descubre varios pisos francos con gran cantidad de armamento.

Los insurgentes tratan de tomar la estación del Madrid, el Ejército para repelerlos tiene que usar morteros y ametralladoras. En la estación férrea del Mediodía estalla una bomba causando graves daños.

El miércoles, los insurgentes sufren varios reveses, ya que son detenidos tres de los cabecillas, entre ellos José Logroño Larias, y cuatro mujeres con armas y documentación en un piso de la calle Aranda. La ciudad sigue paralizada pero ya circula algún tranvía y trabaja alguna fábrica. Pero los tiroteos son más esporádicos, como el tiroteo a un tranvía en la calle Don Teobaldo, también hubo incidentes en el Mercado de la Plza Lanuza. De nuevo vuelve a quemarse la iglesia de los Panetes y los bomberos son tiroteados cuando acuden a apagar el incendio.

Las detenciones siguen abarrotando las cárceles y 25 extremistas son trasladados a Iruña

El movimiento empieza a ser sofocado.

El jueves el movimiento ya ha sido sofocado, los comercios y la circulación funciona, aunque no del todo, y la acción de las fuerzas de seguridad permite encontrar dos nuevos pisos francos, en Casetas, en el nº 113 de la calle San Pablo y en la calle las Armas. Los pocos intentos por seguir con la insurrección son abortados no solo con estos hallazgos sino también por la detención de grupos de sospechosos en una casa en la calle Salillas o por la llegada de 53 nuevos guardias de asalto.

Hay pocos sabotajes como las botellas de líquido inflamable encontrabas en un vagón de la línea del Bajo Aragón.

La tónica del viernes es la misma que la del día anterior, más detenciones como la del dirigente Adolfo López Bobadilla, nuevos pisos francos como los de la calle Don Teobaldo, algún indicente curioso como el cierre del bar Collados en la calle Ponzano, por negarse su dueño a servir a las fuerzas de seguridad.

El sábado ya está la situación bajo control gubernamental, de hecho un acontecimiento así lo va a demostrar, la detención del comité nacional de la CNT. Todo viene con la detención en Conde Aranda de una joven apellidada Bretón Sainz y detenida junto a José Logroño Larios, ambos con armamento encima. Las autoridades sabían de la importancia de José, por lo que van a casa de la hermana de la detenida en la calle Perena, en dicha casa Pilar Bretón había escondido un montón de documentación de los planes estatales de la CNT para la insurrección, incluso la dirección de un piso seguro, en la calle Convertidos nº5, 2º piso donde vive una “compañera de toda confianza, Francisca Santos”

En casa de Francisca la policía encontrará a 7 individuos cenando, y la sorpresa será mayúscula al ver a los detenidos, tres de ellos eran los lideres de CNT en Zaargoza y muy conocidos por la policía; Ramón Andrés Crespo, Felipe Orquín Aspas y Antonio Ejarque Pina. Hay otros individuos que la policía no reconocer, pero que comprobarán más tarde; Isaac Puente Amestoy, Rafael García Chacón, Rafael Casedo Ojeda y Cipriano Mera.

Con estas detenciones se daba por terminado el movimiento insurreccional y descabezada la CNT a nivel estatal.

Desarrollo en el Estado.

El movimiento insurreccional iniciado en Zaragoza se extendió a otras localidades de Aragón y de La Rioja, y allí donde se proclamó el comunismo libertario se produjeron los hechos más graves, siguiendo todos ellos un esquema similar: intento de apoderarse del cuartel de la guardia civil, detención de las autoridades y de las personas “pudientes”, quema de los archivos de la propiedad y documentos oficiales, abastecimiento de productos “de acuerdo con las normas del comunismo libertario”. La respuesta gubernamental fue siempre la misma: una dura represión.

También hubo alzamientos anarquistas en puntos aislados de Extremadura, Andalucía, Cataluña y la cuenca minera de León, que el 15 de diciembre ya habían sido completamente dominados.

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